



Este rompecabezas es uno de los que siempre quise armar desde que incursioné en el mundo de los puzles, y al principio me pareció difícil de conseguir; pero sorpresivamente un vendedor de Mar del Plata lo ofreció por Mercado Libre y no dudé en hacerme con él. Es de segunda mano, mas se encuentra en condiciones aceptables (las piezas muestran cierto desgaste, y hay una rota, pero está completo


Comencé por el cielo, que no significó un gran desafío y me sirvió para ir apreciando las cremalleras y el patrón. También determiné que las piezas menos comunes, que en este rompecabezas serían



Luego del cielo continué con la torre, y aquí fue donde hice un parate por cuestiones ajenas al puzle. Cuando lo retomé, varios meses después, decidí ordenar un poco el armado porque no cuento con el espacio para ensamblar imágenes de este tamaño, y decidí armar sección por sección. Abreviando, así es como se veían algunas de ellas hace unos días:
Y bien: ayer lo terminé, hoy lo armé en el piso para la fotografía de rigor, y calculo que esta noche o a más tardar mañana, lo desarmaré por partes para que vuelva a su nicho.
Se trata de un óleo sobre madera de roble de 114 cm. x 154 cm., lo que significa que el puzle es más grande que la pintura original. Esta puede ser una de las razones por las que la imagen del Ravensburger no tenga demasiada definición y se pierdan varios detalles.
La obra, cuyo autor es Pieter Brueghel el Viejo, fue ejecutada en 1563 y tengo entendido que hay al menos una Torre más pintada por el mismo artista; encontré varios cuadros más que no sé si son de Brueghel, aunque tienen un estilo similar, pero creo que estaremos de acuerdo en que todos ellos serían hermosos rompecabezas
Se dice que además de representar la historia bíblica, Brueghel quiso transmitir una alegoría del orgulloso imperio de los Habsburgo, casa real que ocupó el trono del Sacro Imperio Romano Germánico desde mediados del siglo XV hasta mediados del XVIII. No obstante, se puede apreciar en primer plano la imponente figura del monarca Nemrod o Nimrod, personaje bíblico al que se le atribuye la construcción de la torre.
Entonces, estamos frente a un cuadro que representa una de las partes más célebres de la Biblia pero ambientada en un mundo contemporáneo al autor. De hecho, la ciudad que se ve al fondo y a los costados, junto con el puerto, recuerdan a la Amberes del siglo XVI, su paisaje y su pujante economía, la cual se constituyó en una de las más importantes de Europa por aquella época; situación que, creería, se mantiene al día de hoy (tengo entendido que su puerto es el segundo en importancia del continente).
Distintos análisis de este cuadro apuntan a que la Torre se inspiró en el Coliseo de Roma, ciudad visitada por Brueghel poco antes de pintar el cuadro. Señal de esto, aseguran, son las puertas en forma de arco y los cortes diagonales que presenta la Torre. Más allá de eso, en la pintura se puede apreciar el paso del tiempo puesto que la zona inferior se observa desgastada, enmohecida, derruida en partes, incluso con cimientos visibles en algunos sectores; todo esto en contraposición con los estratos superiores, los cuales se muestran nuevos y flamantes. Resultan interesantes los dos gigantescos peñascos abrazados por la estructura, una forma de utilizar el entorno natural para fortalecer la construcción. Otro detalle es la construcción en espiral ascendente, característica que impide apreciar líneas totalmente horizontales con respecto a la perspectiva de la imagen, dando la sensación de inestabilidad.
Siendo una pintura con muchísimos detalles, varios de los cuales se pierden por la ampliación del puzle, voy a mostrar unos pocos que me resultaron atractivos y / o simpáticos


Un trabajador que no llegó a las letrinas




No se nota bien, pero hay un cañón en la torre.

Grúas de factura medieval, uno de los muchos detalles que ubica a esta torre en la época del pintor.

En uno de los análisis que leí, se menciona el tono orientalista de la actitud reverente o suplicante que muestran estos trabajadores. Un dato: la imagen fue recortada para el puzle y no se ve la firma del autor, que aparece en el costado del bloque en primer plano.
El detalle extraño...
Yo no lo noté cuando armé el rompecabezas, pero un video que vi me llamó la atención sobre un detalle extraño. Existe un camino disimulado pero visible, que parte de la zona inferior derecha, en la cantera de ladrillos, y asciende hasta el tercer piso hasta llegar a cierto personaje...
Lo misterioso y fascinante de dicho personaje es que parece estar observando algo a través de un aparato óptico, tipo telescopio o microscopio



¿Y qué es lo raro? Que Galileo Galilei, a quien se le atribuye la invención del telescopio, no nacería hasta un año después de pintado este cuadro, en 1564. Y recién en 1609 mostraría el primer telescopio registrado. Un flash





Aunque indagando un poco más, este detalle pierde gran parte de su misterio. Muchas pinturas y grabados de siglos anteriores al XVI ya muestran personas con artefactos ópticos como catalejos y lentes de aumento. Por algunos murales de la Antigüedad se sabe de la existencia de tubos de visión que servían para fijar la vista en puntos del cielo, aunque no utilizaban lentes. Por otro lado, en varias ocasiones se habló de los juegos de espejos creados por Arquímedes para el Faro de Alejandría, los cuales posibilitaban avistar naves distantes, o los misteriosos cristales que le permitieron a Julio César observar las costas de Inglaterra desde el actual territorio de Francia. Sin embargo, no existe evidencia arqueológica ni histórica de estos instrumentos. Los únicos antecedentes ópticos de que se tiene registro son la dioptria, un sencillo pero algo voluminoso aparato que usaba lentes de aumento con fines astronómicos y topográficos, y las gafas o anteojos, que ya se usaban habitualmente durante la Edad Media.
Este personaje misterioso podría ser, arriesgan algunos expertos, el mismo Brueghel que se retrató en la pintura. De hecho, se cree que el pintor debió usar algún artilugio óptico para plasmar la ingente cantidad de detalles mínimos que abundan en esta obra, cuyo tamaño real es relativamente pequeño. Pero más allá de estas incertidumbres, lo que más me intriga (y me da ciertos escalofríos) es...
¿qué estaba mirando este singular personaje en esa siniestra casucha?
Y bien, eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado el reportaje, ¡nos vemos en el próximo rompecabezas!
¡Saludos!


